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Chilóé: libertad condicional para conocido asesino en serie.

Departamento de Prensa 6 junio, 2018
Chilóé: libertad condicional para conocido asesino en serie.

En libertad condicional se encuentra Rubén Millatureo Vargas, de 55 años de edad, conocido como el “chacal” de Queilen, uno de los asesinos más connotados del país.

Fue la Comisión de Libertad Condicional de Valdivia, la que el pasado 2 de mayo le otorgó dicho beneficio a este sujeto que luego de haber estado sentenciado a muerte por varios asesinatos en Queilen, logró revertir la condena a cadena perpetua, lo que le permite después de haber estado 20 años en cárcel estar hoy en libertad gracias a un beneficio que le entrega la justicia.

Recordemos que “Rubencito”, como también es conocido, dio muerte a su padre, Isidro Millatureo Ruiz, de 73 años el 24 de septiembre de 1997, cuando luego de una discusión lo agrede a sangre fría por la espalda con un hacha, para posteriormente descuartizarlo y enterrarlo bajo el piso de tierra de una leñera. Otra de sus víctimas, Claudio Reyes Sandoval, de 36 años, vendedor de la ciudad de Temuco, murió también en manos de este asesino, el 13 de diciembre de 1997, tras pasar a cobrar un par de cuadros de pintura que le había vendido.

Por su parte María Formantel Macías, de 26 años, corrió la misma suerte, siendo su última víctima, quien se desempeñaba como secretaria de una empresa pesquera y que tenía en su poder el dinero que había retirado desde un banco en Castro para pagar a los trabajadores, a quien luego de darle muerte le sustrae la suma de un millón 512 mil 530 pesos.

En tanto Heraldo Reyes, hermano de Claudio Reyes Sandoval, una de las víctimas, dijo estar sorprendido por esta noticia, además, dijo simplemente no entender que pasa con la justicia:


Cabe señalar que el Decreto de Ley 321 es el que establece el beneficio de la libertad condicional para los favorecidos, en este caso Rubén Millatureo, quien por su parte está obligado a respetar medidas precautorias como el arraigo, la asistencia a una escuela nocturna o trabajar en talleres penitenciarios, si no consigue un oficio en otro lugar y firma semanal en la policía para certificar su condición laboral y de buena conducta.