Escríbanos a: cartasaldirector@radiochiloe.cl
Cartas al Director
“El MALL DE LA DISCORDIA”…
Quisiera iniciar este escrito planteando una opinión personal surgida a partir de la observación y estudio de la realidad nacional: “…hoy se observa que las comunidades – salvo contadas excepciones – carecen de un proyecto que busque la armonía entre lo tradicional y lo moderno. Se vislumbra escasa sostenibilidad urbana, cayéndose generalmente en los extremos antes indicados. No existe en el fondo un equilibrio en el diseño y en la toma de decisiones en la materia. Cada centro urbano – sin caer en la generalización – se encuentra en un momento de inconsecuencia como nunca antes en la historia. Muchas veces en ciudades puntuales se menciona y pregona la cultura e historia como ejes trascendentes de su desarrollo (ejemplo: en Chiloé), sin embargo, cada nueva construcción y/o obra pública, lejos de respetar ese legado y medio ambiente, se ajusta mucho más a las tendencias globales, perdiéndose de esa manera la identidad propia de cada territorio…”.
Lo anterior, conlleva inmediatamente a plantear mi particular visión hacia el tema que ha estado en discusión durante estas últimas semanas: el caso del “Mall de Castro”. Tal edificación ha generado sabrosas reacciones del más diverso enfoque, no obstante, creo que el estilo y dimensión de esta infraestructura es un ejemplo más de las contradicciones de la sociedad actual globalizada. ¿Por qué afirmar esto? ¿Qué sustento tiene tal aseveración? La respuesta es clara. Chiloé es una de las zonas que – se supone – cuenta con una identidad clara que resalta a nivel nacional e inclusive internacional. Si bien soy de los que creen que la cultura está en cada persona y no tiene porqué ser trastocada por la llegada de este centro comercial, me parece que este ejemplo en sí da muestra de uno de los grandes problemas de nuestras ciudades en tiempos actuales: su precaria planificación y desconocimiento de lo que es un ordenamiento territorial óptimo. Literalmente, no se sabe “para donde va la micro” en materia urbanística.
Siguiendo lo expresado, considero que situar este centro comercial en medio del casco histórico es una verdadera aberración. Es, en concreto, no valorar el entorno que rodea en este caso a la ciudad de Castro; es en el fondo un indicio de no saber que se quiere para el Chiloé del futuro. Por su lado, claro, algunos fervientes partidarios tienden a caer en las expresiones simplistas al plantear que “los mismos que hoy critican van a ser los primeros en disfrutar del “mall”. Obvio, de qué estamos hablando, habría que ser muy cínico como para decir que nunca se visita un cine o un patio de comidas. Inclusive, otros sectores más chauvinistas, han llegado a expresar que este es un tema que compete exclusivamente a quiénes habitan la zona. Déjenme decir que se equivocan rotundamente, pues muchas veces las personas que por distintas razones no viven en allá son las que realmente dimensionan y logran apreciar la especificidad de Chiloé fruto del contraste con diferentes realidades. Estas visiones son justamente las que han generado repercusiones en donde se ha tildado hasta de “brutos” a los chilotes. Penoso, aunque no sea así.
Sin embargo, al margen de aquellos planteamientos, esta no es la discusión central, no es un tema de si o no al “mall”. Es básicamente cómo se está llevando a cabo esta obra, cómo esta no respeta las normas y de qué manera esta no se condice con el entorno. ¿Quién puede negar aquello? Es más, es una temática que se relaciona con el objetivo de cómo la sociedad chilota se logra poner de acuerdo en qué realmente está entendiendo por desarrollo y progreso. Sólo por poner un ejemplo: si hoy el centro de Castro está saturado ¿Qué sucederá luego de que este “mall” inicie su funcionamiento? Claro, mayor desarrollo!. La gente recién ahí dirá que la ubicación no contempló este problema y, seguramente, se acordarán de una verdadera necesidad en Castro: el By Pass.
En síntesis, en el mundo actual que tiende a homogenizar todo, cada ciudad debe – idealmente – buscar ese sello que la diferencie en el mundo globalizado. El desafío, insisto, radica en no caer en los extremismos y en proyectar diseños acordes a las realidades, identidades y autonomías locales, lo que involucra respetar ese pasado común, pero, a la vez, incorporar las nuevas tecnologías y tendencias para resaltar aún más las especificidades territoriales. Una tarea pendiente para las ciudades de Chiloé y de nuestro país en general.
Cristian M. Cárdenas Aguilar




