Los nueve tripulantes del naufragio ocurrido en el golfo Corcovado fueron trasladados una vez en tierra por ambulancias del Servicio y del Samu.
En primera instancia fueron cuatro los pacientes ingresados al hospital en ambulancias del servicio, mientras que minutos después lo hicieron los restantes cinco tripulantes por parte de personal del Samu.
Para enfrentar ésta contingencia, se tuvo que reforzar el servicio de urgencia a fin de dar una adecuada atención a los pacientes, los cuales llegaron todos afortunadamente en buenas condiciones, salvo uno que ingresó con una hipotermia leve y otro con un cuadro de estrés postraumático.
De acuerdo a lo señalado por la enfermera de turno Yasna Uribe, tras la atención de los pacientes se les habilitó un espacio cómodo, así como también el abrigo y alimentación necesaria para comenzar a superar de a poco tan angustiante experiencia vivida en el mar. Esto mientras se esperaba el arribo al recinto hospitalario de personal de la empresa aseguradora IST y de los jefes directos de los trabajadores.
Uno de los tripulantes de la nave siniestrada era un paciente diabético al que se le controló su glicemia, se le administró un medicamento hipoglicemiante, mientras que a los demás que presentaban lesiones leves se les suministró analgésicos y se tomaron las respectivas radiografías a quienes lo requerían.
“Nos sentimos muy conformes por la atención brindada a los pacientes. Considero fue una respuesta rápida y oportuna, tomándose todas las providencias del caso”, señaló por su parte el director del hospital Juan Gallardo, quién llegó hasta el recinto para supervisar directamente la atención de los hombres de mar.
Indiquemos que igualmente se informó de manera oportuna de lo que sucedía a pacientes que esperaban atención en la sala de urgencia, los cuales comprendieron la natural demora que dicha contingencia provocó.
Departamento de Prensa








